Los bosques tugái, ecosistemas ribereños que se extienden a lo largo de los ríos de Asia Central, constituyen auténticos oasis naturales
La experiencia de restauración de los bosques tugái en el delta del río Ili y en el sur de la región del lago Baljash, en Kazajistán, figura entre los 18 ejemplos de éxito a nivel mundial en la conservación y recuperación de paisajes naturales. El proyecto se recoge en el informe "El estado de los bosques del mundo 2026", elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Así lo informa Kazinform, socio de TV BRICS.
En el proyecto, presentado como ejemplo de buenas prácticas a escala internacional, participaron especialistas del Instituto de Biología y Biotecnología Vegetal de Kazajistán. La iniciativa adoptó un enfoque integral: los científicos recolectaron semillas de turanga —un árbol del género de los álamos— en su hábitat natural, aplicaron técnicas de propagación por semillas y micropropagación de dos especies de álamo (Populus pruinosa y Populus euphratica), adaptaron las plántulas en invernaderos y viveros e involucraron a las comunidades locales en la restauración de los ecosistemas.
La turanga (Populus pruinosa) se considera una especie clave de los bosques tugái, ecosistemas ribereños únicos que crecen a lo largo de ríos permanentes en zonas desérticas y semidesérticas de las regiones templadas, subtropicales y tropicales.
El Instituto de Biología y Biotecnología Vegetal de Kazajistán trabaja en la conservación del material genético de las especies locales de álamos mediante el almacenamiento de semillas, esquejes y muestras de ADN. Los científicos han creado un criobanco con capacidad para conservar 100.000 semillas de turanga y, además, están desarrollando colecciones vivas en jardines botánicos.
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