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viernes, 15 de marzo de 2024

Cuando el calor mata - Los efectos del cambio climático en los trabajadores | DW Documental

Calor extremo: algo normal y, en ocasiones, mortal para trabajadores de la construcción en Qatar. Alrededor de 400 millones de trabajadores en todo el mundo sufren el aumento del calor. El cambio climático refuerza la desigualdad social.

Ya sean trabajadores de la construcción en Oriente Medio, repartidores de paquetes en Estados Unidos, trabajadores agrícolas en Centroamérica, todos alcanzan sus límites físicos. Cada vez más epidemiólogos, médicos y economistas advierten sobre un peligro que pronto afectará también a Europa: el calor puede matar. El documental muestra el destino de numerosos trabajadores inmigrantes en Qatar que llegan sanos al país y terminan muriendo en su lugar de trabajo. Oficialmente, estas muertes se declaran "naturales”. Pero están relacionadas con las temperaturas inhumanas que prevalecen en el país.

Pero el calor también mata gradualmente. El documental aborda la primera enfermedad laboral directamente atribuible al calor: la insuficiencia renal crónica, descubierta en trabajadores de la caña de azúcar en Nicaragua y El Salvador. También se han observado problemas renales entre los repartidores de paquetes de UPS en Estados Unidos, que conducen furgonetas sin aire acondicionado, y tienen jornadas laborales exigentes.

El cambio climático refuerza la desigualdad social en todo el mundo y traza nuevas fronteras entre quienes pueden protegerse de sus consecuencias y quienes no pueden hacer frente al aumento de las temperaturas.


lunes, 3 de febrero de 2020

Sequías e inundaciones - El éxodo climático | DW Documental

Hoy hay más refugiados a causa del cambio climático que de las guerras. El Banco Mundial calcula que si el calentamiento global fraguado por el hombre continúa, podría causar 180 millones de refugiados climáticos en 2050. 
Un tragedia anunciada. El refugiado climático es un estatus que no está contemplado por ningún derecho nacional o internacional. Una realidad ignorada. 

Un elemento ilustra a la perfección los efectos del calentamiento global en las sociedades humanas: el agua. Su escasez y su exceso. La tercera parte de la población humana vive cerca del litoral. En las Filipinas, un 85% de los habitantes afirman que ya notan las consecuencias de la crisis climática en forma de inundaciones y tifones cada vez más fuertes. 
En el altiplano guatemalteco, los campesinos sufren el fenómeno contrario: sequías intensas. Todo eso desencadena éxodos masivos a los que los países ricos responden levantando muros. 

Una respuesta insólita teniendo en cuenta que el modo de vida en los países industrializados es el principal responsable del cambio climático. Siete Estados, entre los que están EE. UU., China, Rusia, India y Alemania, concentran el 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Tal vez por eso, en el país con más emisiones de CO², vive la mayoría de las personas que niegan el cambio climático: Estados Unidos. Una de ellas es Donald Trump. 

El presidente de EE. UU. abandonó el Tratado de París, apuesta por los combustibles fósiles y levanta nuevos muros contra la inmigración. Mientras la activista Greta Thunberg de "Fridays for Future" y otros grupos luchan por un cambio para evitar los efectos que los científicos auguran por el cambio climático, la mayoría de la gente se reafirma en su estilo de vida. 

Por otro lado, miles y miles de habitantes del planeta abandonan sus hogares para sobrevivir. Cada dos segundos, una persona se ve obligada a dejar su país. Actualmente hay 70 millones de refugiados. La serie de reportajes de la DW "Desplazados" analiza las causas de ese éxodo. "Desplazados" establece un paralelo entre la forma de vida en Occidente y los grandes flujos migratorios del Sur global.

domingo, 4 de febrero de 2018

La solución energética que América Latina necesita

Brasil y Chile, en particular, tienen grandes posibilidades de elevar su producción de...
Lisa Viscidi y Ariel Yépez, The New York Times

Uno de los lugares más soleados del planeta, el desierto Atacama en Chile, registra la radiación solar más alta del mundo, por lo que podría generar suficiente electricidad para toda Sudamérica. Sin embargo, este desierto —que cubre más de 100,000 kilómetros cuadrados de la región norte de Chile— es remoto y se encuentra muy alejado de las principales ciudades.
En noviembre, finalmente se concluyeron las obras de instalación de líneas de transmisión que conectan las enormes plantas de energía solar del desierto del norte con la región densamente poblada del sur del país, lo que hará posible bajar los precios y ofrecer un suministro de energía más confiable. Si Chile conectara esos proyectos solares a la red eléctrica de Perú y a su vez Perú la ampliara hacia Brasil, Bolivia y Ecuador, millones de personas de América del Sur podrían beneficiarse de esta fuente de energía limpia.

La demanda de electricidad aumenta con gran rapidez en América Latina: la clase media, que compra más electrodomésticos, seguirá creciendo, además de que muchos países están adoptando industrias que consumen grandes cantidades de electricidad. Según algunas proyecciones, el consumo de electricidad aumentará más de un 70 por ciento para 2030.
Para cubrir esta demanda adicional, América Latina planea generar más energía a partir de combustibles fósiles, en especial el gas natural, y ampliar un poco el uso de energías renovables, del 64 por ciento de la matriz energética registrado en la actualidad al 70 por ciento en 2030. No obstante, si la región lograra aumentar las fuentes renovables al 80 por ciento de la matriz y ampliar las conexiones transfronterizas, los países de América Latina podrían ahorrar miles de millones de dólares en inversión, evitar los apagones y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, según muestran investigaciones recientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Aunque América Latina ya es la región que genera la mayor proporción de energía renovable del mundo, más del 80 por ciento de esa energía renovable se produce en represas hidroeléctricas. No hay gran interés en construir más represas debido a los costos que generan para la sociedad y el medioambiente, como la deforestación y el desplazamiento de comunidades. Así mismo, algunos fenómenos naturales del clima, como El Niño, afectan la oferta hidroeléctrica y la hacen menos predecible.
Un aspecto positivo es que las fuentes renovables que generan energía eólica, solar y geotérmica son abundantes en América Latina y sus costos están bajando muy rápido. La capacidad eólica y solar de la región ha aumentado de manera significativa desde hace algunos años, a partir de que comenzaron a bajar los costos de producción de la electricidad con estas fuentes. El precio promedio acordado en licitaciones de energía para el suministro de energía solar en América Latina se desplomó un 87 por ciento de 2009 a 2017 y el precio de la energía eólica cayó un 37 por ciento entre 2008 y 2016.

En la siguiente década, aumentar la proporción de energía generada a partir de fuentes renovables y establecer líneas de transmisión entre los distintos países podría representar un ahorro de 30,000 millones de dólares en comparación con los planes actuales, pues las energías renovables no suman costos de combustible y ampliar las líneas eléctricas es mucho más barato que construir nuevas plantas eléctricas, según el BID.
Brasil y Chile, en particular, tienen grandes posibilidades de elevar su producción de energía solar y eólica. Chile tiene más de la mitad de la capacidad solar de América Latina y en Brasil se concentra casi el 60 por ciento de la capacidad eólica de la región.

Integrar fuentes de energía limpia también hace más seguro el suministro. Las fuentes de energía renovable en América Latina pueden ser complementarias; están disponibles a diferentes horas del día y en distintos momentos del año en cada país. Por ejemplo, Brasil tiene un gran potencial para generar energía eólica por las noches, mientras que Bolivia, Perú y Chile pueden producir enormes cantidades de energía solar durante el día. La integración permitiría a los países aprovechar más esta compatibilidad y reducir la necesidad de combinar fuentes de energía renovable intermitentes con el suministro básico de electricidad a partir de combustibles fósiles.

El uso de energías renovables, junto con la integración regional, también permiten que los países diversifiquen sus fuentes energéticas y así se protejan de los impactos del cambio climático en el suministro hidroeléctrico. Hoy en día, América Latina depende de plantas hidroeléctricas para generar casi la mitad de su energía pero, puesto que los patrones de las lluvias están variando debido al cambio climático, son cada vez menos confiables en algunos países.
En 2001, Brasil tuvo una prolongada sequía que provocó una caída en los niveles del agua en las presas hidroeléctricas, lo que ocasionó que millones de personas y empresas se quedaran sin electricidad durante meses. En 2016, Colombia impuso algunas medidas de emergencia para ahorrar electricidad con el propósito de evitar apagones tras una severa sequía. Ese mismo año, Venezuela sufrió una sequía que acabó con el suministro de agua de la principal cuenca donde se genera electricidad, en el río Caroni.

Si se mantienen las tendencias actuales, las emisiones de dióxido de carbono del sector eléctrico —la mayor fuente de gases de efecto invernadero— aumentarán un 19 por ciento y otros contaminantes del aire peligrosos, como el azufre y el nitrógeno, se incrementarán en más del 50 por ciento entre 2016 y 2030. Sin embargo, si la región utiliza más energía renovable e integra más la red eléctrica, las emisiones de carbono del sector eléctrico podrían bajar un 15 por ciento y otros contaminantes, un 10 por ciento.
Hasta ahora, la integración energética en América Latina es inadecuada. La región necesita agregar unos 12,000 kilómetros de líneas de transmisión transfronterizas con unos 15,000 kilovatios de electricidad para aprovechar realmente su potencial. Por desgracia, el principal obstáculo que impide esta integración es político.

La mayoría de los países se niegan a dar un voto de confianza a sus vecinos para el suministro de energía, pues dan más importancia a la autosuficiencia que a los costos, la confianza y la sostenibilidad. En vez de cerrarse en esta visión limitada sobre la seguridad energética, los países latinoamericanos deberían aprovechar las ventajas que les ofrece la diversificación en el suministro eléctrico e interconectarse.
Además de construir la infraestructura respectiva, muchos países necesitan desarrollar instituciones, normas y reglamentos adecuados que hagan posible el desarrollo de mercados eléctricos eficientes y activos.

Centroamérica, por ejemplo, se beneficiaría si logra ampliar su red regional, pues en el istmo los precios de la electricidad son altos y su generación depende de petróleo importado. Para alentar las inversiones, el marco regulatorio del mercado eléctrico regional debe fortalecerse. Entre otras cosas, debe determinarse el costo de los derechos de transmisión y de las cuotas aplicables al envío de electricidad a través de las fronteras, además de convenir contratos de compraventa de electricidad a largo plazo en el mercado regional para dar mayor seguridad a las inversiones de varios países y unificar las normas nacionales y regionales.
Si bien estas medidas son técnica y económicamente posibles, requieren que los gobiernos actúen en contra de algunos intereses y cedan cierto control sobre sus sistemas eléctricos nacionales. No será sencillo lograrlo, pero una red eléctrica integrada beneficiaría a América Latina y al planeta.

http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=879745

domingo, 13 de noviembre de 2011

Peruana es reconocida en EEUU por su labor a favor de 11,500 recicladores

Lima, nov. 10 (ANDINA). La peruana Albina Ruiz Ríos, presidenta del grupo Ciudad Saludable, fue premiada en Estados Unidos por su trabajo pionero en la organización de unos 11,500 recicladores, elevando su calidad de vida y salud y por su influencia en promover políticas públicas.
 
Peruana Albina ruiz es reconocida en EEUU por su labor a favor de 11,500 recicladores. Foto: Andina/Difusión.
Peruana Albina ruiz es reconocida en EEUU por su labor a favor de 11,500 recicladores. Foto: Andina/Difusión.
Recibió el premio Fairness Award 2011 de la organización internacional The Global Fairness Initiative, que destaca a líderes mundiales que ayudan a mejorar las condiciones de vida de comunidades pobres y marginadas, mediante la generación de oportunidades.

La entrega de este galardón la hizo el ex presidente de Costa Rica, José María Figueres.
Con este premio se reconoce el trabajo pionero de Ruiz al mando de Ciudad Saludable, que logró hasta el momento organizar a estos recicladores, crear empleo, mejorar las condiciones de salud y el medioambiente de más de nueve millones de personas en regiones rurales y urbanas pobres de Bolivia, Brasil, Colombia, México, Venezuela, India y Perú.

La ceremonia de premiación, que se desarrolló en el Lincoln Theatre de Washington D.C., fue presentada por Maureen Bunyan, conductora de noticias de ABC News.

Entre los más de dos mil invitados estuvieron miembros del gabinete y líderes del Congreso de los Estados Unidos, así como embajadores, periodistas, intelectuales y estrellas del mundo del entretenimiento.

El modelo de Ciudad Saludable ha despertado interés en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y Albina Ruiz se reunirá con un equipo del gabinete de estado para compartir sus experiencias.

(FIN) NDP/MVF

Andina

domingo, 6 de noviembre de 2011

Centroamérica: fuentes renovables alcanzan récord de 65% de la generación eléctrica

La producción de electricidad en seis países de América Central en 2010 provino en 65% de fuentes renovables, un récord para la subregión, según un reciente estudio dado a conocer por la sede subregional de la Cepal en México.
El informe Centroamérica: Estadísticas del subsector eléctrico, 2010, detalla que se trata de las energías hidráulica, geotermia, caña de azúcar y viento.

Asimismo, señala que el año pasado Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras,  Nicaragua y Panamá tuvieron una producción eléctrica total de 40.668,2 GWh, mientras que las ventas totales de electricidad de esos países (que incluyen a los mercados regulados y libres) ascendieron a 34.579,6 GWh, 3,8% mayor al nivel registrado en 2009.

El aumento en el uso de fuentes de energía renovables se explica principalmente por el crecimiento de la producción hidroeléctrica, que en 2010 superó por primera vez el umbral de 20 teravatios-hora (20.974 GWh).
Durante el año pasado en la región se concluyeron inversiones en nuevas centrales generadoras, que totalizaron cerca de US$1.100 millones y representaron un incremento de alrededor de 500 MW en la capacidad instalada.

De acuerdo con el informe, en materia de actores en el sector eléctrico centroamericano lo más destacado fue el ingreso de la colombiana Empresas Públicas de Medellín (EPM) que adquirió importantes compañías de distribución de electricidad en tres países: Del Sur en El Salvador, ENSA en Panamá y EEGSA en Guatemala, operaciones valoradas en más de US$800 millones.
Asimismo, constata que 87% de la demanda del mercado eléctrico regional (MER) quedó bajo responsabilidad de cinco grupos empresariales, los que prestan servicio a 93% de los usuarios centroamericanos (alrededor de 31 millones de personas).

Estas empresas son: el grupo español Gas Natural (anteriormente Unión Fenosa), con una participación de 22%; EPM (21%); ICE-CNFL de Costa Rica (19%); ENEE de Honduras (15%), y el grupo estadounidense AES (10%). El restante 13% corresponde a los grandes usuarios (industria y servicios) y a alrededor de 20 pequeñas empresas distribuidoras.

Por otro lado, el informe señala que el comercio internacional de electricidad ha continuado en niveles bajos, aunque tuvo un repunte derivado de las exportaciones de México hacia Guatemala.
La línea troncal del Sistema de la Interconexión Eléctrica de los países de América Central (Siepac) reporta un nivel alto de avance. Cinco de los seis enlaces entre países han sido inaugurados, al igual que dos de los cinco tramos nacionales. Las obras deberán quedar concluidas en 2012.

America Economia