Calor extremo: algo normal y, en ocasiones, mortal para trabajadores de la construcción en Qatar. Alrededor de 400 millones de trabajadores en todo el mundo sufren el aumento del calor. El cambio climático refuerza la desigualdad social.
Ya sean trabajadores de la construcción en Oriente Medio, repartidores de paquetes en Estados Unidos, trabajadores agrícolas en Centroamérica, todos alcanzan sus límites físicos. Cada vez más epidemiólogos, médicos y economistas advierten sobre un peligro que pronto afectará también a Europa: el calor puede matar. El documental muestra el destino de numerosos trabajadores inmigrantes en Qatar que llegan sanos al país y terminan muriendo en su lugar de trabajo. Oficialmente, estas muertes se declaran "naturales”. Pero están relacionadas con las temperaturas inhumanas que prevalecen en el país.
Pero el calor también mata gradualmente. El documental aborda la primera enfermedad laboral directamente atribuible al calor: la insuficiencia renal crónica, descubierta en trabajadores de la caña de azúcar en Nicaragua y El Salvador. También se han observado problemas renales entre los repartidores de paquetes de UPS en Estados Unidos, que conducen furgonetas sin aire acondicionado, y tienen jornadas laborales exigentes.
El cambio climático refuerza la desigualdad social en todo el mundo y traza nuevas fronteras entre quienes pueden protegerse de sus consecuencias y quienes no pueden hacer frente al aumento de las temperaturas.
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viernes, 15 de marzo de 2024
Cuando el calor mata - Los efectos del cambio climático en los trabajadores | DW Documental
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lunes, 3 de febrero de 2020
Sequías e inundaciones - El éxodo climático | DW Documental
Hoy hay más refugiados a causa del cambio climático que de las guerras. El Banco Mundial calcula que si el calentamiento global fraguado por el hombre continúa, podría causar 180 millones de refugiados climáticos en 2050.
Un tragedia anunciada. El refugiado climático es un estatus que no está contemplado por ningún derecho nacional o internacional. Una realidad ignorada.
Un elemento ilustra a la perfección los efectos del calentamiento global en las sociedades humanas: el agua. Su escasez y su exceso. La tercera parte de la población humana vive cerca del litoral. En las Filipinas, un 85% de los habitantes afirman que ya notan las consecuencias de la crisis climática en forma de inundaciones y tifones cada vez más fuertes.
En el altiplano guatemalteco, los campesinos sufren el fenómeno contrario: sequías intensas. Todo eso desencadena éxodos masivos a los que los países ricos responden levantando muros.
Una respuesta insólita teniendo en cuenta que el modo de vida en los países industrializados es el principal responsable del cambio climático. Siete Estados, entre los que están EE. UU., China, Rusia, India y Alemania, concentran el 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Tal vez por eso, en el país con más emisiones de CO², vive la mayoría de las personas que niegan el cambio climático: Estados Unidos. Una de ellas es Donald Trump.
El presidente de EE. UU. abandonó el Tratado de París, apuesta por los combustibles fósiles y levanta nuevos muros contra la inmigración. Mientras la activista Greta Thunberg de "Fridays for Future" y otros grupos luchan por un cambio para evitar los efectos que los científicos auguran por el cambio climático, la mayoría de la gente se reafirma en su estilo de vida.
Por otro lado, miles y miles de habitantes del planeta abandonan sus hogares para sobrevivir. Cada dos segundos, una persona se ve obligada a dejar su país. Actualmente hay 70 millones de refugiados. La serie de reportajes de la DW "Desplazados" analiza las causas de ese éxodo. "Desplazados" establece un paralelo entre la forma de vida en Occidente y los grandes flujos migratorios del Sur global.
Un tragedia anunciada. El refugiado climático es un estatus que no está contemplado por ningún derecho nacional o internacional. Una realidad ignorada.
Un elemento ilustra a la perfección los efectos del calentamiento global en las sociedades humanas: el agua. Su escasez y su exceso. La tercera parte de la población humana vive cerca del litoral. En las Filipinas, un 85% de los habitantes afirman que ya notan las consecuencias de la crisis climática en forma de inundaciones y tifones cada vez más fuertes.
En el altiplano guatemalteco, los campesinos sufren el fenómeno contrario: sequías intensas. Todo eso desencadena éxodos masivos a los que los países ricos responden levantando muros.
Una respuesta insólita teniendo en cuenta que el modo de vida en los países industrializados es el principal responsable del cambio climático. Siete Estados, entre los que están EE. UU., China, Rusia, India y Alemania, concentran el 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Tal vez por eso, en el país con más emisiones de CO², vive la mayoría de las personas que niegan el cambio climático: Estados Unidos. Una de ellas es Donald Trump.
El presidente de EE. UU. abandonó el Tratado de París, apuesta por los combustibles fósiles y levanta nuevos muros contra la inmigración. Mientras la activista Greta Thunberg de "Fridays for Future" y otros grupos luchan por un cambio para evitar los efectos que los científicos auguran por el cambio climático, la mayoría de la gente se reafirma en su estilo de vida.
Por otro lado, miles y miles de habitantes del planeta abandonan sus hogares para sobrevivir. Cada dos segundos, una persona se ve obligada a dejar su país. Actualmente hay 70 millones de refugiados. La serie de reportajes de la DW "Desplazados" analiza las causas de ese éxodo. "Desplazados" establece un paralelo entre la forma de vida en Occidente y los grandes flujos migratorios del Sur global.
domingo, 4 de febrero de 2018
La solución energética que América Latina necesita
Lisa Viscidi y Ariel Yépez, The New York Times
Uno de los lugares más
soleados del planeta, el desierto Atacama en Chile, registra la
radiación solar más alta del mundo, por lo que podría generar suficiente
electricidad para toda Sudamérica. Sin embargo, este desierto —que
cubre más de 100,000 kilómetros cuadrados de la región norte de Chile—
es remoto y se encuentra muy alejado de las principales ciudades.
En noviembre, finalmente se concluyeron
las obras de instalación de líneas de transmisión que conectan las
enormes plantas de energía solar del desierto del norte con la región
densamente poblada del sur del país, lo que hará posible bajar los
precios y ofrecer un suministro de energía más confiable. Si Chile
conectara esos proyectos solares a la red eléctrica de Perú y a su vez
Perú la ampliara hacia Brasil, Bolivia y Ecuador, millones de personas
de América del Sur podrían beneficiarse de esta fuente de energía
limpia.
La demanda de electricidad aumenta con
gran rapidez en América Latina: la clase media, que compra más
electrodomésticos, seguirá creciendo, además de que muchos países están
adoptando industrias que consumen grandes cantidades de electricidad.
Según algunas proyecciones, el consumo de electricidad aumentará más de
un 70 por ciento para 2030.
Para cubrir esta demanda adicional,
América Latina planea generar más energía a partir de combustibles
fósiles, en especial el gas natural, y ampliar un poco el uso de
energías renovables, del 64 por ciento de la matriz energética
registrado en la actualidad al 70 por ciento en 2030. No obstante, si la
región lograra aumentar las fuentes renovables al 80 por ciento de la
matriz y ampliar las conexiones transfronterizas, los países de América
Latina podrían ahorrar miles de millones de dólares en inversión, evitar
los apagones y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero,
según muestran investigaciones recientes del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID).
Aunque América Latina ya es la región
que genera la mayor proporción de energía renovable del mundo, más del
80 por ciento de esa energía renovable se produce en represas
hidroeléctricas. No hay gran interés en construir más represas debido a
los costos que generan para la sociedad y el medioambiente, como la
deforestación y el desplazamiento de comunidades. Así mismo, algunos
fenómenos naturales del clima, como El Niño, afectan la oferta
hidroeléctrica y la hacen menos predecible.
Un aspecto positivo es que las fuentes
renovables que generan energía eólica, solar y geotérmica son abundantes
en América Latina y sus costos están bajando muy rápido. La capacidad
eólica y solar de la región ha aumentado de manera significativa desde
hace algunos años, a partir de que comenzaron a bajar los costos de
producción de la electricidad con estas fuentes. El precio promedio
acordado en licitaciones de energía para el suministro de energía solar
en América Latina se desplomó un 87 por ciento de 2009 a 2017 y el
precio de la energía eólica cayó un 37 por ciento entre 2008 y 2016.
En la siguiente década, aumentar la
proporción de energía generada a partir de fuentes renovables y
establecer líneas de transmisión entre los distintos países podría
representar un ahorro de 30,000 millones de dólares en comparación con
los planes actuales, pues las energías renovables no suman costos de
combustible y ampliar las líneas eléctricas es mucho más barato que
construir nuevas plantas eléctricas, según el BID.
Brasil y Chile, en particular, tienen
grandes posibilidades de elevar su producción de energía solar y eólica.
Chile tiene más de la mitad de la capacidad solar de América Latina y
en Brasil se concentra casi el 60 por ciento de la capacidad eólica de
la región.
Integrar fuentes de energía limpia
también hace más seguro el suministro. Las fuentes de energía renovable
en América Latina pueden ser complementarias; están disponibles a
diferentes horas del día y en distintos momentos del año en cada país.
Por ejemplo, Brasil tiene un gran potencial para generar energía eólica
por las noches, mientras que Bolivia, Perú y Chile pueden producir
enormes cantidades de energía solar durante el día. La integración
permitiría a los países aprovechar más esta compatibilidad y reducir la
necesidad de combinar fuentes de energía renovable intermitentes con el
suministro básico de electricidad a partir de combustibles fósiles.
El uso de energías renovables, junto con
la integración regional, también permiten que los países diversifiquen
sus fuentes energéticas y así se protejan de los impactos del cambio
climático en el suministro hidroeléctrico. Hoy en día, América Latina
depende de plantas hidroeléctricas para generar casi la mitad de su
energía pero, puesto que los patrones de las lluvias están variando
debido al cambio climático, son cada vez menos confiables en algunos
países.
En 2001, Brasil tuvo una prolongada
sequía que provocó una caída en los niveles del agua en las presas
hidroeléctricas, lo que ocasionó que millones de personas y empresas se
quedaran sin electricidad durante meses. En 2016, Colombia impuso
algunas medidas de emergencia para ahorrar electricidad con el propósito
de evitar apagones tras una severa sequía. Ese mismo año, Venezuela
sufrió una sequía que acabó con el suministro de agua de la principal
cuenca donde se genera electricidad, en el río Caroni.
Si se mantienen las tendencias actuales,
las emisiones de dióxido de carbono del sector eléctrico —la mayor
fuente de gases de efecto invernadero— aumentarán un 19 por ciento y
otros contaminantes del aire peligrosos, como el azufre y el nitrógeno,
se incrementarán en más del 50 por ciento entre 2016 y 2030. Sin
embargo, si la región utiliza más energía renovable e integra más la red
eléctrica, las emisiones de carbono del sector eléctrico podrían bajar
un 15 por ciento y otros contaminantes, un 10 por ciento.
Hasta ahora, la integración energética
en América Latina es inadecuada. La región necesita agregar unos 12,000
kilómetros de líneas de transmisión transfronterizas con unos 15,000
kilovatios de electricidad para aprovechar realmente su potencial. Por
desgracia, el principal obstáculo que impide esta integración es
político.
La mayoría de los países se niegan a dar
un voto de confianza a sus vecinos para el suministro de energía, pues
dan más importancia a la autosuficiencia que a los costos, la confianza y
la sostenibilidad. En vez de cerrarse en esta visión limitada sobre la
seguridad energética, los países latinoamericanos deberían aprovechar
las ventajas que les ofrece la diversificación en el suministro
eléctrico e interconectarse.
Además de construir la infraestructura
respectiva, muchos países necesitan desarrollar instituciones, normas y
reglamentos adecuados que hagan posible el desarrollo de mercados
eléctricos eficientes y activos.
Centroamérica, por ejemplo, se
beneficiaría si logra ampliar su red regional, pues en el istmo los
precios de la electricidad son altos y su generación depende de petróleo
importado. Para alentar las inversiones, el marco regulatorio del
mercado eléctrico regional debe fortalecerse. Entre otras cosas, debe
determinarse el costo de los derechos de transmisión y de las cuotas
aplicables al envío de electricidad a través de las fronteras, además de
convenir contratos de compraventa de electricidad a largo plazo en el
mercado regional para dar mayor seguridad a las inversiones de varios
países y unificar las normas nacionales y regionales.
Si bien estas medidas son técnica y
económicamente posibles, requieren que los gobiernos actúen en contra de
algunos intereses y cedan cierto control sobre sus sistemas eléctricos
nacionales. No será sencillo lograrlo, pero una red eléctrica integrada
beneficiaría a América Latina y al planeta.
http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=879745
domingo, 13 de noviembre de 2011
Peruana es reconocida en EEUU por su labor a favor de 11,500 recicladores
Lima, nov. 10 (ANDINA).
La peruana Albina Ruiz Ríos, presidenta del grupo Ciudad Saludable, fue
premiada en Estados Unidos por su trabajo pionero en la organización de
unos 11,500 recicladores, elevando su calidad de vida y salud y por su
influencia en promover políticas públicas.
|
Peruana Albina ruiz es reconocida en EEUU por su labor a favor de 11,500 recicladores. Foto: Andina/Difusión.
|
Recibió
el premio Fairness Award 2011 de la organización internacional The
Global Fairness Initiative, que destaca a líderes mundiales que ayudan a
mejorar las condiciones de vida de comunidades pobres y marginadas,
mediante la generación de oportunidades.
La entrega de este galardón la hizo el ex presidente de Costa Rica, José María Figueres.
Con este premio se reconoce el trabajo pionero de Ruiz al mando de Ciudad Saludable, que logró hasta el momento organizar a estos recicladores, crear empleo, mejorar las condiciones de salud y el medioambiente de más de nueve millones de personas en regiones rurales y urbanas pobres de Bolivia, Brasil, Colombia, México, Venezuela, India y Perú.
La ceremonia de premiación, que se desarrolló en el Lincoln Theatre de Washington D.C., fue presentada por Maureen Bunyan, conductora de noticias de ABC News.
Entre los más de dos mil invitados estuvieron miembros del gabinete y líderes del Congreso de los Estados Unidos, así como embajadores, periodistas, intelectuales y estrellas del mundo del entretenimiento.
El modelo de Ciudad Saludable ha despertado interés en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y Albina Ruiz se reunirá con un equipo del gabinete de estado para compartir sus experiencias.
(FIN) NDP/MVF
Andina
La entrega de este galardón la hizo el ex presidente de Costa Rica, José María Figueres.
Con este premio se reconoce el trabajo pionero de Ruiz al mando de Ciudad Saludable, que logró hasta el momento organizar a estos recicladores, crear empleo, mejorar las condiciones de salud y el medioambiente de más de nueve millones de personas en regiones rurales y urbanas pobres de Bolivia, Brasil, Colombia, México, Venezuela, India y Perú.
La ceremonia de premiación, que se desarrolló en el Lincoln Theatre de Washington D.C., fue presentada por Maureen Bunyan, conductora de noticias de ABC News.
Entre los más de dos mil invitados estuvieron miembros del gabinete y líderes del Congreso de los Estados Unidos, así como embajadores, periodistas, intelectuales y estrellas del mundo del entretenimiento.
El modelo de Ciudad Saludable ha despertado interés en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y Albina Ruiz se reunirá con un equipo del gabinete de estado para compartir sus experiencias.
(FIN) NDP/MVF
Andina
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domingo, 6 de noviembre de 2011
Centroamérica: fuentes renovables alcanzan récord de 65% de la generación eléctrica
La producción de electricidad en seis países de América Central en
2010 provino en 65% de fuentes renovables, un récord para la subregión,
según un reciente estudio dado a conocer por la sede subregional de la
Cepal en México.
El informe Centroamérica: Estadísticas del subsector eléctrico, 2010, detalla que se trata de las energías hidráulica, geotermia, caña de azúcar y viento.
Asimismo, señala que el año pasado Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá tuvieron una producción eléctrica total de 40.668,2 GWh, mientras que las ventas totales de electricidad de esos países (que incluyen a los mercados regulados y libres) ascendieron a 34.579,6 GWh, 3,8% mayor al nivel registrado en 2009.
El aumento en el uso de fuentes de energía renovables se explica principalmente por el crecimiento de la producción hidroeléctrica, que en 2010 superó por primera vez el umbral de 20 teravatios-hora (20.974 GWh).
Durante el año pasado en la región se concluyeron inversiones en nuevas centrales generadoras, que totalizaron cerca de US$1.100 millones y representaron un incremento de alrededor de 500 MW en la capacidad instalada.
De acuerdo con el informe, en materia de actores en el sector eléctrico centroamericano lo más destacado fue el ingreso de la colombiana Empresas Públicas de Medellín (EPM) que adquirió importantes compañías de distribución de electricidad en tres países: Del Sur en El Salvador, ENSA en Panamá y EEGSA en Guatemala, operaciones valoradas en más de US$800 millones.
Asimismo, constata que 87% de la demanda del mercado eléctrico regional (MER) quedó bajo responsabilidad de cinco grupos empresariales, los que prestan servicio a 93% de los usuarios centroamericanos (alrededor de 31 millones de personas).
Estas empresas son: el grupo español Gas Natural (anteriormente Unión Fenosa), con una participación de 22%; EPM (21%); ICE-CNFL de Costa Rica (19%); ENEE de Honduras (15%), y el grupo estadounidense AES (10%). El restante 13% corresponde a los grandes usuarios (industria y servicios) y a alrededor de 20 pequeñas empresas distribuidoras.
Por otro lado, el informe señala que el comercio internacional de electricidad ha continuado en niveles bajos, aunque tuvo un repunte derivado de las exportaciones de México hacia Guatemala.
La línea troncal del Sistema de la Interconexión Eléctrica de los países de América Central (Siepac) reporta un nivel alto de avance. Cinco de los seis enlaces entre países han sido inaugurados, al igual que dos de los cinco tramos nacionales. Las obras deberán quedar concluidas en 2012.
America Economia
El informe Centroamérica: Estadísticas del subsector eléctrico, 2010, detalla que se trata de las energías hidráulica, geotermia, caña de azúcar y viento.
Asimismo, señala que el año pasado Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá tuvieron una producción eléctrica total de 40.668,2 GWh, mientras que las ventas totales de electricidad de esos países (que incluyen a los mercados regulados y libres) ascendieron a 34.579,6 GWh, 3,8% mayor al nivel registrado en 2009.
El aumento en el uso de fuentes de energía renovables se explica principalmente por el crecimiento de la producción hidroeléctrica, que en 2010 superó por primera vez el umbral de 20 teravatios-hora (20.974 GWh).
Durante el año pasado en la región se concluyeron inversiones en nuevas centrales generadoras, que totalizaron cerca de US$1.100 millones y representaron un incremento de alrededor de 500 MW en la capacidad instalada.
De acuerdo con el informe, en materia de actores en el sector eléctrico centroamericano lo más destacado fue el ingreso de la colombiana Empresas Públicas de Medellín (EPM) que adquirió importantes compañías de distribución de electricidad en tres países: Del Sur en El Salvador, ENSA en Panamá y EEGSA en Guatemala, operaciones valoradas en más de US$800 millones.
Asimismo, constata que 87% de la demanda del mercado eléctrico regional (MER) quedó bajo responsabilidad de cinco grupos empresariales, los que prestan servicio a 93% de los usuarios centroamericanos (alrededor de 31 millones de personas).
Estas empresas son: el grupo español Gas Natural (anteriormente Unión Fenosa), con una participación de 22%; EPM (21%); ICE-CNFL de Costa Rica (19%); ENEE de Honduras (15%), y el grupo estadounidense AES (10%). El restante 13% corresponde a los grandes usuarios (industria y servicios) y a alrededor de 20 pequeñas empresas distribuidoras.
Por otro lado, el informe señala que el comercio internacional de electricidad ha continuado en niveles bajos, aunque tuvo un repunte derivado de las exportaciones de México hacia Guatemala.
La línea troncal del Sistema de la Interconexión Eléctrica de los países de América Central (Siepac) reporta un nivel alto de avance. Cinco de los seis enlaces entre países han sido inaugurados, al igual que dos de los cinco tramos nacionales. Las obras deberán quedar concluidas en 2012.
America Economia
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