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miércoles, 14 de enero de 2026
viernes, 8 de diciembre de 2023
Un respiro para Lima
Cientos de miles de habitantes de la capital peruana padecen infecciones respiratorias agudas, dolencias pulmonares o del corazón. El 58% de los casos se debe a las emisiones del parque automotor. Pero también la polución industrial hace lo suyo. En 2022, Lima se ubicó como la segunda ciudad con el peor aire del continente, tan solo por detrás de Santiago.
A través de mediciones para alertar sobre la calidad del aire según los distritos y con el proyecto civil para la reforestación de las Lomas, se trabaja para que la única capital de Sudamérica en la costa del Pacífico vuelva a respirar. #SoyTuCiudadDW
domingo, 4 de septiembre de 2011
Perú concreta apoyo internacional por US$11 millones para gestión de bosques
Lima, set. 03 (ANDINA). El Ministerio del Ambiente concretó un fondo de 11 millones de dólares de la cooperación internacional para preparar al país en la iniciativa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Evitada (REDD) para una gestión sostenible de los bosques.
| Perú concreta apoyo internacional por US$11 millones para gestión de bosques. Foto: ANDINA/Difusión. |
Dicho mecanismo involucra la participación de las poblaciones locales y comunidades nativas, informó la Dirección General de Cambio Climático de ese sector.
El financiamiento, que proviene de la Fundación Moore, de la KFW de Alemania, así como del Fondo Cooperativo de Carbono Forestal (FCPF); permitirá inicialmente asegurar acciones durante tres años consecutivos.
Con ello, el ministerio afinará procesos para apoyar iniciativas importantes a escala nacional e internacional, como el Programa Nacional de Conservación de Bosques, que en julio pasado entregó las primeras subvenciones económicas a cinco comunidades nativas en Satipo, las cuales conservan más de 29 mil hectáreas de bosques.
Si bien el Perú es reconocido como un país con bajas tasas de deforestación, existen amenazas sobre los bosques peruanos que ponen en riesgo la cobertura nacional de bosques calculada en más de 73 millones de hectáreas.
En este contexto se realizará el 5 y 6 de setiembre en el Hotel La Casona de los Cóndores en Chaclacayo, el curso de capacitación a nivel nacional “Fortalecimiento de Capacidades para la implementación de REDD+ en el Perú”.
La actividad estás dirigida a quienes toman decisiones y especialistas en el ámbito nacional y regional que requieren de mayor soporte técnico y financiero para alcanzar las metas deseadas de conservación de bosques.
(FIN) NDP/MVF
Andina
El financiamiento, que proviene de la Fundación Moore, de la KFW de Alemania, así como del Fondo Cooperativo de Carbono Forestal (FCPF); permitirá inicialmente asegurar acciones durante tres años consecutivos.
Con ello, el ministerio afinará procesos para apoyar iniciativas importantes a escala nacional e internacional, como el Programa Nacional de Conservación de Bosques, que en julio pasado entregó las primeras subvenciones económicas a cinco comunidades nativas en Satipo, las cuales conservan más de 29 mil hectáreas de bosques.
Si bien el Perú es reconocido como un país con bajas tasas de deforestación, existen amenazas sobre los bosques peruanos que ponen en riesgo la cobertura nacional de bosques calculada en más de 73 millones de hectáreas.
En este contexto se realizará el 5 y 6 de setiembre en el Hotel La Casona de los Cóndores en Chaclacayo, el curso de capacitación a nivel nacional “Fortalecimiento de Capacidades para la implementación de REDD+ en el Perú”.
La actividad estás dirigida a quienes toman decisiones y especialistas en el ámbito nacional y regional que requieren de mayor soporte técnico y financiero para alcanzar las metas deseadas de conservación de bosques.
(FIN) NDP/MVF
Andina
domingo, 27 de febrero de 2011
Cocinas mejoradas por un Perú sin humo
Reducen la emisiones de gases nocivos al medio ambiente y aminoran el efecto sobre el cambio climático, además mejoran la economía doméstica.
Sus dos hornillos y su cámara de combustión han logrado que miles de familias peruanas del medio rural dejen de inhalar gases nocivos y preparen ahora suculentos platos más baratos en sus nuevas cocinas, que, además, son más beneficiosas para el medio ambiente.
La instalación de estos dispositivos en viviendas peruanas forma parte de la campaña nacional "Medio millón de cocinas mejoradas. Por un Perú sin humo", promovida por Pilar Nores, esposa del presidente peruano Alan García y presidenta del Instituto de Trabajo y Familia, y en la que están involucradas desde 2009 instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales, entre otros.
Sobre esta iniciativa debaten desde hoy en Lima los 300 asistentes de un foro internacional, que se prolongará hasta el próximo sábado, explicó hoy a Efe Ricardo Maraví Segura, director ejecutivo del Instituto Trabajo y Familia.
El proyecto simplemente busca sustituir cocinas tradicionales de piedra, fieltro y leña por otras algo más sofisticadas, de dos hornillas y una cámara desde la que se canaliza el humo contaminante de la combustión a través de una "tremenda chimenea", dijo Maraví.
Las casas dejan así de ser espacios cerrados donde se acumulan nubes de gases nocivos, y pasan a ser habitáculos más saludables para sus miembros, que ya no se exponen a enfermedades respiratorias, oculares y cutáneas derivadas de los gases "malos".
Las virtudes de las "cocinas mejoradas" van más allá de las saludables, porque, además, reducen la emisiones de gases nocivos al medio ambiente y aminoran el efecto sobre el cambio climático, pero también mejoran la economía doméstica, insiste Maraví.
"Las familias ahorran más del 50% de la leña con la que tradicionalmente cocinan", señala el director, para agregar que a menos madera quemada, menos emisiones de gases.
"Cada cocina tradicional produce al año cuatro toneladas de monóxido de carbono por año (gas contaminante y tóxico para el ser humano) y hay 600 millones de familias (en el mundo) que cocinan con este tipo de sistema", señala Maraví, quien explica que países de todo el mundo se han sumado a esta iniciativa.
Más de 130.000 familias, fundamentalmente de zonas de la sierra del alto andino peruano, respiran ahora "aire limpio", y Perú deberá cerrar 2011 con medio millar de estos dispositivos instalados, una cifra que no alcanza los dos millones y medio de familias peruanas que usan cocinas tradicionales, dice Maraví.
Para cumplir objetivos, el Ministerio de Energía y Minas, así como diferentes gobiernos regionales, ya han encargado para este año la construcción de miles de decenas de cocinas mejoradas, que cuestan tan sólo entre 150 y 200 soles (entre 54 y 72 dólares).
Por ahora, de los países suscriptores de la campaña internacional, Perú es el que "más avanzado" tiene el programa, destaca el director del Instituto de Trabajo y Familia, quien agrega que existe la "alianza global" de repartir cien millones de cocinas mejoradas en todo el mundo.
Lima acoge desde hoy y hasta el próximo sábado el "V Foro mundial por el aire limpio al interior de la vivienda", que este año recibe en Perú a 300 participantes de países como Pakistán, Camboya, Kenya, Bolivia, México o Guatemala.
EFE
Sus dos hornillos y su cámara de combustión han logrado que miles de familias peruanas del medio rural dejen de inhalar gases nocivos y preparen ahora suculentos platos más baratos en sus nuevas cocinas, que, además, son más beneficiosas para el medio ambiente.
La instalación de estos dispositivos en viviendas peruanas forma parte de la campaña nacional "Medio millón de cocinas mejoradas. Por un Perú sin humo", promovida por Pilar Nores, esposa del presidente peruano Alan García y presidenta del Instituto de Trabajo y Familia, y en la que están involucradas desde 2009 instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales, entre otros.
Sobre esta iniciativa debaten desde hoy en Lima los 300 asistentes de un foro internacional, que se prolongará hasta el próximo sábado, explicó hoy a Efe Ricardo Maraví Segura, director ejecutivo del Instituto Trabajo y Familia.
El proyecto simplemente busca sustituir cocinas tradicionales de piedra, fieltro y leña por otras algo más sofisticadas, de dos hornillas y una cámara desde la que se canaliza el humo contaminante de la combustión a través de una "tremenda chimenea", dijo Maraví.
Las casas dejan así de ser espacios cerrados donde se acumulan nubes de gases nocivos, y pasan a ser habitáculos más saludables para sus miembros, que ya no se exponen a enfermedades respiratorias, oculares y cutáneas derivadas de los gases "malos".
Las virtudes de las "cocinas mejoradas" van más allá de las saludables, porque, además, reducen la emisiones de gases nocivos al medio ambiente y aminoran el efecto sobre el cambio climático, pero también mejoran la economía doméstica, insiste Maraví.
"Las familias ahorran más del 50% de la leña con la que tradicionalmente cocinan", señala el director, para agregar que a menos madera quemada, menos emisiones de gases.
"Cada cocina tradicional produce al año cuatro toneladas de monóxido de carbono por año (gas contaminante y tóxico para el ser humano) y hay 600 millones de familias (en el mundo) que cocinan con este tipo de sistema", señala Maraví, quien explica que países de todo el mundo se han sumado a esta iniciativa.
Más de 130.000 familias, fundamentalmente de zonas de la sierra del alto andino peruano, respiran ahora "aire limpio", y Perú deberá cerrar 2011 con medio millar de estos dispositivos instalados, una cifra que no alcanza los dos millones y medio de familias peruanas que usan cocinas tradicionales, dice Maraví.
Para cumplir objetivos, el Ministerio de Energía y Minas, así como diferentes gobiernos regionales, ya han encargado para este año la construcción de miles de decenas de cocinas mejoradas, que cuestan tan sólo entre 150 y 200 soles (entre 54 y 72 dólares).
Por ahora, de los países suscriptores de la campaña internacional, Perú es el que "más avanzado" tiene el programa, destaca el director del Instituto de Trabajo y Familia, quien agrega que existe la "alianza global" de repartir cien millones de cocinas mejoradas en todo el mundo.
Lima acoge desde hoy y hasta el próximo sábado el "V Foro mundial por el aire limpio al interior de la vivienda", que este año recibe en Perú a 300 participantes de países como Pakistán, Camboya, Kenya, Bolivia, México o Guatemala.
EFE
Harvard: Coal impacts cost public up to a half trillion dollars annually
Harvard Medical School researcher estimates that the impacts of coal cost the public a third to over half a trillion dollars annually.
Media release - February 16, 2011
In a groundbreaking article to be released this month in the Annals of the New York Academy of Sciences, Dr. Paul Epstein, associate director of the Center for Health and the Global Environment at Harvard Medical School, details the economic, health and environmental costs associated with each stage in the life cycle of coal – extraction, transportation, processing, and combustion. These costs, between a third to over half a trillion dollars annually, are directly passed on to the public. A full copy of the report is available upon request.
In terms of human health, the report estimates $74.6 billion a year in public health burdens in Appalachian communities, with a majority of the impact resulting from increased healthcare costs, injury and death. Emissions of air pollutants account for $187.5 billion, mercury impacts as high as $29.3 billion, and climate contributions from combustion between $61.7 and $205.8 billion. Heavy metal toxins and carcinogens released during processing pollute water and food sources and are linked to long-term health problems. Mining, transportation, and combustion of coal contribute to poor air quality and respiratory disease, while the risky nature of mining coal results in death and injury for workers.
In comparison, other sums related to economic and environmental damage include between $2.2 and $10 billion in impacts from land disturbances and $8.8 billion in related costs due to abandoned mine lands. Qualitative impacts include environmental damages and clean-up costs from toxic spills, declines in property values, timber resources, crop damage (due to water contamination), and loss of tourism.
“The public is unfairly paying for the impacts of coal use,” says Dr. Epstein. “Accounting for these ‘hidden costs’ doubles to triples the price of electricity from coal per kWh, making wind, solar, and other renewable very economically competitive. Policymakers need to evaluate current energy options with these types of impacts in mind. Our reliance on fossil fuels is proving costly for society, negatively impacting our wallets and our quality of life.”
Coal has produced approximately half of the nation’s electricity since 1995, and is currently the predominant fuel for electricity generation worldwide. With a projected increase in world energy demand, the demand for coal is expected to grow. To date, monetized information from the full life cycle has not been readily available.
The report was funded by the Rockefeller Family Foundation with additional programmatic support from the Energy Foundation.
###
The Center for Health and the Global Environment at Harvard Medical School was founded in 1996 at Harvard Medical School to expand environmental education at medical schools and to further investigate and promote awareness of the human health consequences of global environmental change. The mission of the Center is to help people understand that our health, and that of our children, depends on the health of the environment, and that we must do everything we can to protect
Molly Dorozenski, Greenpeace
mdoroz@greenpeace.org, 917-864-3724
Green Peace
Media release - February 16, 2011
In a groundbreaking article to be released this month in the Annals of the New York Academy of Sciences, Dr. Paul Epstein, associate director of the Center for Health and the Global Environment at Harvard Medical School, details the economic, health and environmental costs associated with each stage in the life cycle of coal – extraction, transportation, processing, and combustion. These costs, between a third to over half a trillion dollars annually, are directly passed on to the public. A full copy of the report is available upon request.
In terms of human health, the report estimates $74.6 billion a year in public health burdens in Appalachian communities, with a majority of the impact resulting from increased healthcare costs, injury and death. Emissions of air pollutants account for $187.5 billion, mercury impacts as high as $29.3 billion, and climate contributions from combustion between $61.7 and $205.8 billion. Heavy metal toxins and carcinogens released during processing pollute water and food sources and are linked to long-term health problems. Mining, transportation, and combustion of coal contribute to poor air quality and respiratory disease, while the risky nature of mining coal results in death and injury for workers.
In comparison, other sums related to economic and environmental damage include between $2.2 and $10 billion in impacts from land disturbances and $8.8 billion in related costs due to abandoned mine lands. Qualitative impacts include environmental damages and clean-up costs from toxic spills, declines in property values, timber resources, crop damage (due to water contamination), and loss of tourism.
“The public is unfairly paying for the impacts of coal use,” says Dr. Epstein. “Accounting for these ‘hidden costs’ doubles to triples the price of electricity from coal per kWh, making wind, solar, and other renewable very economically competitive. Policymakers need to evaluate current energy options with these types of impacts in mind. Our reliance on fossil fuels is proving costly for society, negatively impacting our wallets and our quality of life.”
Coal has produced approximately half of the nation’s electricity since 1995, and is currently the predominant fuel for electricity generation worldwide. With a projected increase in world energy demand, the demand for coal is expected to grow. To date, monetized information from the full life cycle has not been readily available.
The report was funded by the Rockefeller Family Foundation with additional programmatic support from the Energy Foundation.
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The Center for Health and the Global Environment at Harvard Medical School was founded in 1996 at Harvard Medical School to expand environmental education at medical schools and to further investigate and promote awareness of the human health consequences of global environmental change. The mission of the Center is to help people understand that our health, and that of our children, depends on the health of the environment, and that we must do everything we can to protect
Molly Dorozenski, Greenpeace
mdoroz@greenpeace.org, 917-864-3724
Green Peace
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