Según ACNUR, en los últimos diez años un promedio de 70 000 personas al día se convirtieron por causas climáticas en desplazadas. Los países más afectados son los más pobres.
No existe un marco jurídico universal que brinde protección a estas personas. El desplazamiento por motivos climáticos no figura en la Convención de Ginebra sobre los Refugiados. Ahora, tres países en América Latina, el Pacífico y Asia reaccionan ante una emergencia que los golpea directamente. Uno de ellos es Bangladés, una de las naciones más vulnerables al cambio climático.
En 2024, alrededor de 2,4 millones de personas se convirtieron allí en desplazados. La mayoría perdió su hogar por desastres naturales: ciclones y tormentas tropicales causan daños devastadores, el aumento del nivel del mar inunda manglares y tierras agrícolas, y el deshielo de los glaciares del Himalaya provoca crecidas en los ríos. Comunidades expulsadas por la erosión y la salinización de los suelos reciben alojamiento y tierras en nuevos poblados modelo.
En Colombia, la presión de un grupo de abogados logró el reconocimiento jurídico de las primeras víctimas del cambio climático. Tras este fallo histórico, no solo la violencia y los conflictos armados, sino también los factores ambientales son considerados causas de desplazamiento.
En el Pacífico, ante el aumento del nivel del mar que amenaza la existencia de varios Estados, se apuesta por la solidaridad regional. Al mismo tiempo, la política actual reconoce el fuerte vínculo de las personas con su tierra y su historia: para ellas, emigrar equivaldría a vivir en el exilio.
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