El crecimiento de la población es resultado de décadas de protección del hábitat en la provincia de Yunnan
La
población de elefantes asiáticos salvajes en China aumentó de unos 150
ejemplares en la década de 1980 a casi 400 en la actualidad, según un
informe del Instituto Xinhua. Así lo informó la Xinhua News Agency,
socia de TV BRICS.
Este crecimiento es resultado de décadas de
esfuerzos para proteger el hábitat y conservar la biodiversidad en la
provincia de Yunnan, situada en el suroeste del país.
La Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al
elefante asiático como especie "En peligro", mientras que en China goza
de protección nacional de primera categoría.
El director de la
Administración de Silvicultura y Praderas de la provincia de Yunnan, Wan
Yong, afirmó que, pese a la baja tasa de reproducción y a la
disminución mundial de la especie, la población de estos animales
mantiene un crecimiento constante. "Estamos observando un auténtico
'baby boom' entre las manadas de elefantes", añadió.
En 2021, una
manada de elefantes salvajes migratorios de Yunnan atrajo la atención
mundial. Durante 124 días, los animales recorrieron más de 1.400
kilómetros y posteriormente regresaron sanos y salvos a su hábitat
tradicional.
Yunnan es una de las regiones con mayor
biodiversidad de China. Allí crecen 542 especies de plantas silvestres y
habitan 386 especies de animales silvestres terrestres bajo protección
estatal, lo que representa, respectivamente, el 48 % y el 56 % de los
totales nacionales.
Chen Fei, director del Centro de
Investigación del Elefante Asiático de la Administración Nacional de
Silvicultura y Praderas, señaló que la historia de la conservación de
esta especie en China no solo trata del rescate de un animal en peligro
de extinción, sino que también constituye un ejemplo concreto de cómo el
ser humano y la naturaleza pueden prosperar en armonía.
En los
países BRICS y otros Estados del mundo también se registraron
importantes avances científicos en los campos de la zoología y la
botánica.
En Rusia, un equipo de científicos describió seis
especies de arañas cazadoras arborícolas del género Pandercetes nuevas
para la ciencia: P. batak y P. barisanensis, de Sumatra; P. cheemai, de
Laos; y P. mindanaoensis, P. jaegeri y P. bataanensis, de Filipinas.
Estos hallazgos constituyen los primeros registros del género en esos
territorios, según informó la Academia de Ciencias de Rusia. Durante la
investigación, los autores corrigieron errores mantenidos durante años
en los datos sobre la distribución de especies conocidas. Además,
revisaron el diagnóstico taxonómico del género Pandercetes,
diferenciándolo de otros géneros afines, y señalaron que al menos siete
especies descritas históricamente solo se conocen por antiguos textos
sin ilustraciones. El trabajo también contiene observaciones biológicas
sobre su comportamiento de caza al acecho, la protección de los sacos de
huevos por parte de las hembras y las cerdas de camuflaje presentes en
el cuerpo y las patas.
En Indonesia, científicos identificaron y
describieron una nueva especie de berenjena espinosa, denominada Solanum
kalimantanense, hallada en Kalimantan, la parte indonesia de la isla de
Borneo. Se distingue por sus hojas, cuya longitud y anchura son casi
iguales y presentan lóbulos poco pronunciados; por la escasa presencia
de vellos en la superficie de los frutos maduros; y por producir frutos
más grandes que los de la especie afín Solanum lasiocarpum. Según
informó la agencia ANTARA, las comunidades locales conocen desde hace
tiempo esta planta como "terong asam" y "terong dayak" y la consumen
como alimento. En Kalimantan Oriental, sus hojas y brotes jóvenes
también se emplean en la medicina tradicional. La planta crece a
altitudes de entre 9 y 1.700 metros sobre el nivel del mar, en distintos
tipos de suelos y ecosistemas.
En Chile, un equipo internacional
de científicos dirigido por investigadores del país descubrió una nueva
especie de pingüino, Pygoscelis kerguelensis, que habita en las remotas
islas Kerguelen, en el océano Índico. Se trata de la primera
descripción de una nueva especie de pingüino en más de 100 años, según
informó El Maipo, socio de TV BRICS. Los científicos de varias
universidades analizaron el ADN de pingüinos papúa procedentes de la
Antártida y de regiones subantárticas. Los resultados demostraron que
las aves, anteriormente consideradas parte de un único grupo,
corresponden al menos a cuatro especies independientes. Para llegar a
esta conclusión, los investigadores estudiaron los genomas de 64
pingüinos procedentes de diez colonias y compararon su aspecto,
alimentación, reproducción y comportamiento. De acuerdo con los
especialistas, los pingüinos que habitan en islas aisladas son
especialmente vulnerables al cambio climático, el calentamiento de los
océanos y la pesca industrial. La investigación permitirá comprender
mejor la evolución de estas aves y los mecanismos mediante los cuales se
adaptan a las actuales amenazas ambientales.
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