Este año lograron recolectar 400 semillas, de las cuales 29 fueron consideradas potencialmente viables
En
la isla Robinson Crusoe, en el Pacífico Sur de Chile, un árbol de casi
150 años se aferra a la ladera de un escarpado acantilado. Es el último
ejemplar silvestre conocido de “Dendroseris neriifolia”, una especie en
peligro crítico de extinción que forma parte de un género de 11 árboles
exclusivos del archipiélago Juan Fernández.
Estos árboles, de
llamativas flores amarillas, naranjas o blancas, han sido diezmados por
la degradación del hábitat, las plantas invasoras y los daños causados
por mamíferos introducidos como cabras y roedores, lo que ha llevado a
esta especie al borde de la desaparición en su entorno natural, de
acuerdo con El Maipo, socio de la red TV BRICS.
Para evitar su
extinción en estado silvestre, conservacionistas han emprendido un
delicado trabajo de recolección de semillas, una tarea que requiere
planificación minuciosa y acceso especializado debido a la ubicación
remota del árbol.
Este año lograron recolectar 400 semillas, de
las cuales 29 fueron consideradas potencialmente viables. De ellas, 24
presentaban desarrollo embrionario, y tras pruebas iniciales con ocho
semillas para verificar las condiciones de germinación, el equipo planea
germinar otras ocho mientras las ocho restantes se almacenarán para su
conservación a largo plazo.
Esta labor no solo busca salvar al
árbol, sino también proteger a especies que dependen de él, como el
colibrí coronado de fuego de Juan Fernández, también en peligro crítico
de extinción.
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